Los Beatles y yo. Música y de todo un poco.
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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Simon & Garfunkel

Tengo un amigo que hace muchos años me pidió que le prestase un disco de este dúo. Estando en casa me dijo "oye, que me llevo este cd de los Simón y Telefunken". Y se quedó tan ancho. Y cada vez que los pongo me acuerdo de él y, sinceramente, me sonrío. El hombre es así. Bromas aparte, es más que interesante que un grupo con solo cinco discos originales editados llegara a dejar una huella tan profunda en la música como hicieron ellos.

La pareja llevaba desde finales de los cincuenta enredando en el mundo de la música, ya fuese juntos o por separado, pero sin gran repercusión. De hecho, Simon ya había tenido algún éxito menor con Tico & the Triumphs y también con el sobrenombre de Jerry Landis. Más tarde, cuando se conocen Paul y Art actuarán artísticamente con el nombre de Tom y Jerry, aunque lo tendrán que abandonar por motivos obvios. En su sonido prevalece un estilo folk, con la guitarra de Paul Simon, y las armonías vocales de este y Art Garfunkel a la manera de los Everly Brothers. Poco a poco fueron mezclando el folk con el rock, no en vano era lo que se llevaba en ese momento. Y así lo hicieron durante esos pocos años de convivencia y disco a disco hasta llegar al que podría ser su mejor trabajo, y último: Bridge Over Trouble Water. Pero, con todo, cada uno de esos lp's tienen algo interesante, siempre llenos de matices, las letras de Simon, esas estupendas voces...

En cualquier caso hagamos un repaso rápido a su carrera discográfica destacando algunas canciones de cada trabajo.
Wednesday Morning, 3 A.M., el primero y poco exitoso: la canción original The Sound Of Silence y la que da título al disco.
Del disco que se publicó a continuación para aprovechar el éxito de The Sounds of Silence y que tomará el mismo nombre, la deliciosa April Come She Will y la solitaria I am Rock.
En Parsley, Sage, Rosemary and Thyme aparecen Scarborough Fair/Canticle y For Emily, Whenever I May Find Her.
En Bookends, aunque asoma la celebérrima Señora Robinson; hay otros temas; como una nueva visión del país en America y ese chutazo que es A Hazy Shade of Winter.
Y de Bridge Over Troubled Water qué podemos señalar si todo el disco es interesante. Pues dos totalmente opuestas, The Only Living Boy in New York y Keep The Customer Satisfied.

Vinílicamente hablando los conocí con el primer recopilatorio oficial (1972) que sacaron, lo cual no fue muy difícil pues tienen más antologías editadas que discos originales . En él aparecían con esa pintilla de chicos bohemios de Nueva York (y con un Simon con bigote y melenón) que ya hacía presagiar el estilo de música que podrías encontrar en el disco, grandes dosis de folk, versiones de temas tradicionales y alguna salida de tono más marchosa. Curiosamente, es algo que casi se repite en todos sus discos.

Para finalizar y dejándonos llevar por la actualidad más efervescente, hablar de un tema que debería haber salido en su último disco pero que Garfunkel vetó: Cuba Sí, Nixon No. Ahí queda.
Y ya que tenemos encima la navidad viene bien recordar este tema con el que cerraban Parsley, Sage, Rosemary and Thyme. Cincuenta años después, mientras media humanidad celebra la venida de Jesús al mundo, la otra media se empeña en hacerse pedazos.

miércoles, 19 de octubre de 2016

El jazz y una madre.

Decía Rilke que la verdadera patria del hombre es la infancia, y eso en este blog es algo que demuestro bastante a menudo. Esto viene a cuento porque el otro día escuchando a Chet Baker (sí, suena muy cool la historia pero es así) me vino a la memoria uno de esos recuerdos de juventud que uno guarda y que vienen a dar fe de las palabras del poeta alemán.
Tengo cierta afición por el jazz. Supongo que en gran medida la culpa la tiene mi maravillosa madre. Desde que tengo lo que llaman uso de razón recuerdo sonar en mi casa discos de Glenn Miller, Benny Goodman y las Big Bands; Ella Fitzgerald; o la bossanova, esa mezcla de jazz con sonidos brasileños de la que ya he hablado aquí. Pero por encima de todos me viene a la memoria uno.

Mi madre de manera habitual se acostaba relativamente pronto. Y esa rutina iba acompañada de lo siguiente. Se llevaba su periódico para leerlo con detenimiento mientras que de fondo sonaba la radio. Todos los hermanos antes de acostarnos, y si veíamos la luz de su mesilla encendida, solíamos pasar por su cuarto para darla las buenas noches. Antes de llegar a entrar ya se oía el transistor. Y podía sonar cualquier cosa: noticias, entrevistas, reportajes... pero sobre todo música. Y, por encima de cualquier estilo, jazz. Era fácil que al entrar, y tras el buenas noches, se la escuchara decir "hijo, acaba de sonar la orquesta de Lionel Hampton ¡Qué maravilla!" o "escucha esto de George Benson", al tiempo que meneaba su cabeza al ritmo de la música y encadenaba tres o cuatro estornudos provocados por cierta alergia al papel o a la tinta del periodico. Nos reíamos del efecto de las noticias en las fosas nasales de mi madre y escuchábamos un poquito de esa música mientras comentábamos algún suceso diario digno de mención. Es verdad que no era una gran entendida pero sí sabía lo que le gustaba.

Supongo que así, y poco a poco, fue calando el jazz en mí. Por supuesto con el paso del tiempo he ampliado mis miras dentro de este estilo, aunque creo que hoy por hoy Chet Baker, a la trompeta o cantando, sigue siendo mi preferido.

viernes, 26 de agosto de 2016

Billy Paul

Para muchos el nombre de Billy Paul no les dirá absolutamente nada. Si decimos que es el intérprete de Me and Mrs. Jones ya decimos eso de ¡Ah sí, ese cantante! Pero este gran hombre es mucho más que eso. Siendo niño ya empezó a destacar como cantante a finales de los años cuarenta (ahí es nada) junto a figuras de gran renombre dentro del jazz como Charlie Parker, Nina Simone, Miles Davis, y más tarde un efímero paso por los Blue Notes de Harold Melvine. En cualquier caso, pese a ser una figura reconocida dentro del circuito musical, tendrá que esperar hasta principios de los setenta para que se unan los astros con el dúo de compositores Gamble & Huff (que parecen una marca de champú, dicho sea con todo el respeto), el sonido Philadelphia y, como no, la señora Jones.

En 1972 Gamble & Huff, creadores de Philadelphia International Records se sacan de la manga un estupendo tema al que no acaban de encontrar intérprete, hasta que se cruza nuestro protagonista de hoy. La especial voz de Billy Paul junto a la buena labor del dúo compositor conseguirán que Me and Mrs. Jones llegue al número uno de las listas americanas y sea un éxito en Europa. Pero el lp que recoge este tema no se queda en eso. 360 grados de Billy Paul tiene más buenos temas, buenas versiones y compositores de fama. Las versiones son casi irreconocibles si no es por la letra pero suenan francamente bien. Ahí tenemos el Let's Stay Together de Al Green hecha balada y que dobla su duración, Your Song de Elton John y Bernie Taupin a la que casi convierte en un gospel, y It's Too Late de Carole King, más reconocible pero más recargada en sus arreglos. En cualquier caso el funky-soul aparece por tadas partes del lp y curiosamente en la que, quizás, menos se muestra es precisamente en la afamada Me and Mrs. Jones. Pero ahí está también una de mis favoritas del disco y referente del Philly Sound Am I Black Enough For You, canción que le dio ciertos problemas por hacer un alegato directo del black power, muy en boga en ese momento

En cualquier caso el título está muy bien puesto, y resume los diversos aspectos que recoge el disco; desde el amor terrenal al religioso, cuestiones reivindicativas ya mencionadas, y a un músico que partiendo del jazz gira al funky y el soul sin ningún tipo de problemas y con total elegancia.

Para rematar el asunto, y como no podía ser de otra manera, Billy Paul era un gran fan de los Beatles. Un fan reconvertido todo hay que decirlo porque inicialmente con I Wanna Hold Your Hand él mismo pensó que los británicos serían flor de un día. Cuando escuchó su siguiente disco se dio cuenta del error. Y más al percatarse de cómo habían dado una vuelta de tuerca a la propia música americana y redescubriendo sus raíces a los propios yanquis. Qué curioso. Además para Billy Paul, John Lennon, fue uno de los más grandes escritores del mundo. Ahí es nada. En 1976 realizó una estupenda versión, por supuesto soulera, del Let Em In de Paul McCartney. Y me encanta.

martes, 26 de julio de 2016

Rosendo

Hace no mucho hablaba de la honestidad dentro de la música cuando mentaba al Boss. Músicos
comprometidos con la realidad circundante pero sin caer en el mesianismo al estilo del líder de U2. En el rock en castellano también tenemos figuras similares, sin tanta repercusión mundial, pero a las que podemos considerar consecuentes con el mundo en que vivimos o, sin ir más lejos, con el suelo patrio que habitamos. ¿De quién hablo? De Rosendo Mercado. Leyenda viva del rock urbano desde sus inicios en Fresa, pasando por grandes grupos como Ñu y, sobre todo, Leño. Un tipo cercano, tranquilo, que nos demuestra que se puede ser músico sin necesidad de divismos pero todo un rockero.

Y todo esto ha venido a cuento cuando leía la noticia de que quieren erigirle una estatua en su barrio y que él amablemente ha rechazado, demostrándonos que está por encima de muchas cosas y que él es solo uno más entre tantos:
“Yo creo que hay motivos más importantes para gastar el dinero en estos momentos que en poner una escultura a un cantante, guitarrista, o como queráis llamarlo. Ahí lo dejo”.
Realmente sí que está por encima de muchos. Al menos por encima de tanto corrupto que soportamos en este país y tan amigos de este tipo de eventos.

Si bien ya conocía a nuestro protagonista de hoy en esos grupos antes mencionados, fue a través de su primer disco en solitario cuando comencé a echarle el ojo más detenidamente: Loco por incordiar (1985). Pero veamos cómo llega hasta aquí.
Tras dar por finalizada su trayectoria con leño, con la oposición de su discográfica claro (estos siempre jod...), consigue sacar un disco con tan solo nueve temas (de nuevo los de antes le dieron poco tiempo para proceder y nuestro amigo hizo lo que pudo) pero se marca un buen disco de rock. El de Carabanchel cambia un poco el chip pero sin abandonar el rollo urbano que hacía con su grupo y factura un disco "simplemente" de rock, sin grandilocuencias. Y con buenas ventas.
En cuanto a las letras se desmarca un tanto del rock incisivo y de denuncia aunque sigue dejando claro sus ideas; y le canta algo más al amor y esas cosas, que se puede hacer rock duro pero los rockeros también tienen sentimientos y les duele el corazón, como a todos. Entre los nueve temas, dos tienen letra o colaboración de Ramoncín (sí, ese señor tan denostado porque algunas veces es muy "suyo" pero al que hay que reconocer su sitio en la historia de la música rock de barrio y en español).

El disco arranca con un ataque directo a su discográfica en Agradecido por esas cosillas ya mencionadas (y no es el primero que lo hace, recordemos precisamente a Ramoncín y su Rey del pollo frito en el que pone a caer de un guindo a un ejecutivo discográfico). Y la cosa no decae. Le siguen otros chutes de buen rock: Corazones, el éxito Loco por Incordiar, Pan de Higo, Crucifixión, por citar algunas. Y para cerrar la poco más de media hora que dura el disco aparece esa maravilla instrumental que es Buenas Noches. Corto pero intenso.

Es curioso que años más tarde mi sobrina Arancha me sorprendiera diciendo que le gustaba la música de Rosendo, así que no tuve más remedio que regalar este disco a la niña. Y aquí seguimos, Locos por Incordiar.

domingo, 15 de mayo de 2016

Engelbert Humperdink

No he podido evitarlo. Algo tiene este tío que me llama la atención. Y es que ha caído en mis manos un disco de este cantante de nombre en desuso y apellido de chiste y me he dicho a este señor hay que hacerle una mención: Engelbert Humperdink. Y es curioso que el nombre fuese sugerido por su mánager Gordon Mills, que ya tenía a otro pupilo de corte similar en lo musical bajo sus alas pero con un nombre bastante más sencillo, Tom Jones. Supongo que ese día Mills se sintió inspirado a la hora de rebautizar a Arnold George Dorsey, su verdadero nombre. O quizás no.

El caso es que es lógico que nuestro querido Engel tuviese bastante éxito en su momento. Es admirable la voz de este hombre, su porte, un tío elegante (casi siempre, véase la foto inferior de la derecha), con un toque exótico que nos remite a su lugar de nacimiento, la India y, encima, macizorro. Así que tenía bastante en su mano para conseguir la fama. Y ahí estaba nuestro amigo en la Inglaterra de mediados de los sesenta, aunque ya llevaba tiempo como cantante, tratando de hacerse un hueco en el panorama musical cuando consigue aparecer en 1967 en un programa de televisión interpretando la canción Release Me, y el éxito le explota en la cara llegando a vender un millón de copias, ahí es nada. El tema llegará al número uno de las listas imposibilitando algo que no había pasado hasta entonces desde el lanzamiento de Love Me Do en 1962, primer sencillo de los Beatles, y es que frenó en seco en el Reino Unido el ascenso casi imparable al número uno de otra de las grandes canciones de los Fabfour: Strawberry Fields Forever ¡Y ello tras once números uno consecutivos de los Beatles! Deberíamos decir que hoy en día es difícil que alguien no recuerde el temazo de los de Liverpool pero cuántos se acuerdan de Release me y Engelbert Humperdinck. Ironías del destino. Pese a todo se merece una mención de honor por conseguir semejante hazaña.

Poco después E.H. consiguió algún éxito más como The Last Waltz, A Man Without Love y Les Bicyclettes de Belsize pero en los siguientes años desgraciadamente la cosa fue menguando siendo cada vez más discretos sus logros y no como cabía esperar para sus dotes interpretativas.

Como apuntes anecdóticos en el 2012 se presentó por su país en el festival de Eurovisión aunque no quedó muy bien parado; y en una entrevista de esa época indicó que las enormes patillas qué portaba Elvis a finales de los sesenta y principios de los setenta se las había copiado a él ¡Qué cosas!

Acabo esta entrada con otro de sus éxitos, donde abandona (sin excederse demasiado) la balada romántica que le hizo tan conocido: Another Time Another Place. Y visto el vídeo creo que fue su estilismo lo que hizo que su carrera viniese a menos. Pero qué voz, oiga.

viernes, 1 de abril de 2016

Bruce Springsteen

"He visto el futuro del rock y su nombre es Bruce Springsteen", Jon Landau, 1974.

Así se expresó en su momento el crítico musical y posterior co-productor del Boss. Y desde mi punto de vista no se equivocó. Siempre que hablo de Bruce Springsteen lo hago desde la admiración. Me parece un tipo honesto. Creo que ya lo he dicho en alguna ocasión. Es honesto como persona, como músico, como artista en general. Y lo viene demostrando desde hace más de cuarenta años. Todo esto lo digo porque es fácil terminar por caer en la autocomplacencia, pero él no. Ha cantado a aquello en lo que creía, por lo y los que entendía que había que luchar, llevando al rock esa idea del cantautor folk revolucionario, pero sin olvidar que el rock es también espectáculo.

El primer disco con el que conocí a Bruce Springsteen fue Born in the USA. Sí, no voy a decir que sigo al jefe desde mis inicios musicales, como lo hacía con los Beatles. Sería mentir. Pertenezco a aquella segunda hornada de seguidores springsteenianos que apareció en su relanzamiento de los ochenta. En aquel momento Dancing un the dark, incluida en el disco al que me refiero sonaba bastante. Es verdad que esa es una canción muy interesante pero cuando compré el disco descubrí "otras" canciones que esa que no paraban de radiar.
Musicalmente me enganchó desde el primer momento por ese rock primigenio. Y cuando fui explorando las letras encontré otra perspectiva del Boss. Frente a melodías francamente rockeras se encontraban letras que enganchan con la clase trabajadora americana, la de los sueños rotos, de una juventud parada... Y todo ello en muchos casos era extrapolable a los problemas de cualquier otro país. Es verdad que en la canción que da título al disco habla de esa generación perdida enviada a Vietnam, de la que muchos volvieron en bolsas negras, y los que regresaron con vida fue para encontrarse con el desprecio de los suyos por una guerra que supuestamente no supieron ganar. Y sobre todo, ese mal entendido patrioterismo de Springsteen que pueda creer verse en su portada y que queda completamente alejada de la realidad.
Pero aunque sus letras puedan ser por momentos críticas, tristes incluso, deja entrever un atisbo de esperanza. No en vano este disco supone una apertura a la comercialidad que nunca antes se había permitido Springsteeen. Y más si tenemos en cuenta que su anterior disco, Nebraska, se caracterizó por su sonido austero y letras desoladoras. Pero aquí no. En Born in the USA hay algo distinto, había rock combativo pero meneando las caderas sin pudor. Parece decir: sí, estamos jodidos pero tenemos que hacer por seguir adelante.

Pero hablar de este disco y del Boss sin nombrar a la E Street Band es un pecado, porque también sus componentes son parte del sonido y del éxito de este disco, un importantísimo respaldo del que Springsteen supo sacar todo el partido. Y así tenemos un álbum sin desperdicio: Cover me, Working on the Highway, I'm on Fire, No Surrender (gracias Little Steven por forzar su inclusión), Glory Days, Bobby JeanMy Hometown... vamos, que como decía la niña del anuncio: todo todo todo. Tiempo después descubrí sus directos con Live 75-85 y todo encajó. Y así vi el futuro del rock & roll y tenía un nombre.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Ya no se escriben cartas

Andaba yo a vueltas con el bueno de Sergio Makaroff cuando saltó en el pc su canción Color en el Blanco. El tío suele hilar letras inteligentes, con grandes dosis de humor e ironía. Y escuchando lo de "Se va acabar lo de tantos papeles viajando de aquí para allá..." me dio por pensar en cómo se ha abandonado el envío de cartas, de tarjetas postales... y en que era un tema muy recurrente en las canciones, sobre todo en las de amor. Si se hace un poco de memoria es fácil recordar temas basados en ellas. Sin ir más lejos ahí tenemos a los Beatles que en sus inicios ya mandaban cartas de amor como P.S. I Love You o reinterpretando el éxito de las Marvelettes Please Mr. Postman al tiempo que le ponían la cabeza loca al pobre cartero. Pero no solo estas. Entre las perlas escondidas en el Beatles Anthology nos encontramos una versión poco conocida de Buddy Holly también dedicada al mundo postal: Mailman, Bring Me No More Blues. Primero le dan la brasa al cartero por una cosa y después por todo lo contrario. Jóvenes, quién los entiende.

Curiosamente por la misma época estaba Elvis también a vueltas con el cartero en su canción Return To Sender. Espero que no fuese el mismo porque si no menuda papeleta le había caído al pobre hombre.

Pero antes de que todos estos chicos cantasen a las bondades postales ya estaba la chilena Monna Bell enviando algún que otro Telegrama, cosa que hoy en día creo que ya ni se utiliza.

A finales de los sesenta y principios de los setenta, primero The Box Tops y después Joe Cocker, estuvieron también peleando por una carta. Y sorprendentemente es la misma, aunque por momentos no lo parezca.

Igualmente en esos primeros setenta teníamos a Nino Bravo con sus Cartas Amarillas, de aquellos tiempos en que la correspondencia todavía se guardaba y amarilleaba por el paso del tiempo.

Joan Manuel Serrat publicó una canción a moda de carta abierta en los ochenta, y no precisamente de amor, y que desgraciadamente sigue teniendo toda la vigencia: A Quien Corresponda.

Cambiando de tercio, en los noventa aparece el rey de la bachata y el merengue, el dominicano Juan Luis Guerra (reconocido beatlemaníaco por cierto) con su canción Carta de Amor. No solo nos cuenta el contenido de la misiva sino que además nos especifica los signos de puntuación. Te canta, te enseña y lo bailas ¿qué más quieres?

Finalmente, y no por que no haya más canciones dedicadas al asunto sino por cerrar el tema, vamos a citar a Mikel Erentxun que sacó en su disco El Corredor de la Suerte una estupenda canción titulada, mira tú por dónde, Cartas de Amor (Cuando No Hay Amor). Luego realmente no sería una carta de amor sino de desamor ¿no?

En cualquier caso recuerden siempre que si no podemos mandar una carta por falta de sello siempre podemos enviar un mensaje en una botella. El problema es que a mí el mar me pilla retirado.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Duncan Dhu

La década de los ochenta resulta sorprendente por muchas cuestiones. Un ejemplo patente de lo que hablo es el grupo que traigo hoy. En un momento en el que la situación musical en el País vasco se encontraba bajo el punk, amén de muy politizada, es francamente singular que apareciera un grupo tan antitético como Duncan Dhu. Un trío tocando en acústico y bajo los esquemas del rockabilly; guitarra, contrabajo y caja. Muy básico todo. Y muy limpio. Y así suenan, sencillos, sin casi ningún aderezo.

Todo eso es lo que muestran en su primer disco de solo seis temas "Por Tierras Escocesas", con una canción que destaca por encima de todas y que les hace coger impulso ante el público: Casablanca. Ahora bien, si nos atenemos al estilo musical, poco tiene que ver con el nombre del grupo, el título del disco o la foto de portada, porque el único aspecto relativo a estas cuestiones que serían las gaitas no asoman hasta la tercera canción, precisamente la que da nombre al disco, y no vuelve aparecer nada similar. Pero bueno. Otra canción francamente interesante pero que pasa un poco inadvertida es Fin de Amor, un recuerdo total y absoluto a los clásicos rockeros de los cincuenta. En cualquier caso es un buen inicio para el grupo, con un esquema interesante, pero al que parece faltarle un hervor.

Cosa distinta es su segundo disco: "Canciones". Más completo, mejor acabado y con el que consiguieron romper en la escena musical poniendo su nombre muy alto. Continúan con su estilo propio basado en el rockabilly pero ya tienen hay algo distinto. Parece que han dado con la tecla para asaltar las listas de ventas. Siguen los textos de corte literario, algún que otro éxito prestado de los setentareminiscencias del cine  con influjo de los Pekenikes y unos cuantos éxitos bien conocidos por todos como Cien GaviotasNo Puedo Evitar (Pensar En Ti)Esos Ojos Negros... Un muy buen disco. Y su consagración como grupo. Después vendrían otros logros pero eso ya es otra historia.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Hugo Montenegro

Con todo este revival por parte del cine norteamericano de llevar a la gran pantalla películas basadas en series de éxito de los sesenta y sesenta del tipo James Bond como Misión Imposible, Superagente 86, Los Vengadores, he descubierto una que no conocía: The Man from U.N.C.L.E., que en su día en España se denominó El Agente de CIPOL, y en su actualización al cine ha pasado a ser Operación U.N.C.L.E. No termino de entender esa mania en España de cambiar el título original. La película es entretenida, está bien ambientada, con buenos momentos de acción y algunos guiños a la produccción televisiva de los sesenta.

En fin, que viendo la película me llamó la atención la banda sonora musical que se despliega a lo largo de todo el film, en la que se realiza un repaso indirecto a aquellas bandas sonoras de grandes del cine de espías y detectives como la saga 007, La Pantera Rosa... Y el culpable es en gran medida el compositor Daniel Pemberton que nos traslada con bastante acierto a aquellas de los sesenta.
Pero no solo él. Indagando resulta que aparecen algunos nombres de interés como Roberta Flack, Nina SimoneLouis Prima, y... Hugo Montenegro, personaje que muchos desconocen en España, y que puso la música utilizada en la serie original y que también aparece aquí, aunque sufre una revisitación por parte de Pemberton.

Montenegro fue director de orquesta, compositor y arreglista que trabajó sobre todo para el cine y la televisión, al estilo de otro gran músico del que ya hablamos aquí, Henry Mancini. Curiosamente uno de sus grandes éxitos fue la versión que hizo de "El Bueno, el Feo y el Malo", original de Ennio Morricone. Es uno de los representantes del easy listening al que confería su toque distintivo con el uso de instrumentos eléctricos y un coro. Pero si por algo debe ser recordado es por ser uno de los grandes impulsores del sintetizador Moog, utilizado en muchas de sus composiciones, convirtiéndose en uno de los precursores de la música electrónica. Curiosamente, pese a este hecho, su nombre ha caido en el olvido (si es que para algunos alguna vez tuvo interés). En el disco que puedes ver a la derecha se aprecia el estilo que desarrolló tanto del uso del sintetizador en Moog Power como de ese sonido más asequible en More Today Than Yesterday.

Habrá quien recuerde el sintetizador Moog porque puede escucharse en discos de los Rolling Stones, de los Doors o de los Byrds, pero sobre todo porque aparece en Abbey Road de los Beatles. Pero hay otro dato curioso con respecto a la película; y es que Daniel Pemberton, en su afán por atrapar ese sonido tan sesentero, no se le ocurrió otra cosa que grabar la banda sonora en el Estudio Dos de Abbey Road y así aprovechar los elementos técnicos que el propio estudio le brindaba. Con un par.
Como seguro que hay alguno que no recuerda como suena un moog tal cual recordar este éxito.

Rematando. Para los que le gusten este tipo de películas es muy divertida y la música es perfecta. Así que venga, a disfrutarla. Y un recuerdo para el señor Montenegro.

viernes, 23 de octubre de 2015

Los Ronaldos

Allá por 1987-88 me tocó, como a tantos, hacer el servicio militar. Y mira por dónde pasó lo que tenía que pasar. Casi todos mis amigo se quedaron en Toledo o Madrid menos un servidor. Destino: Cerro Muriano, Córdoba ¡Hay que joderse!
La verdad es que la p... mili no me sirvió para mucho. Bueno sí, para escuchar música. Mucha música. Me grabé en casete, entre otros, el Abbey Road de los chicos estos de Liverpool y me pasaba muchas tardes con ellos. Afortunadamente ahí estaban para hacer la cosa más llevadera.

Pero no fue lo único que escuché. Por esta época salió un grupo nuevo, distinto, fresco e irreverente: Los Ronaldos. Se presentaron con un disco muy rockero, con canciones cortas (como todo buen rock), potentes y directas, muy guitarreras, unas letras... llamémoslas curiosas, y una portada sencilla, como la música que hacían. Para algunos se convirtieron en los nuevos Rolling Stones patrios. Y otros muchos solo recuerdan de su primer disco aquella canción llamada Sí, Sí; que es verdad que resulta políticamente incorrecta, pero reconzcamos que es todo un trallazo de rock and roll. Pero aquí hay más que esa canción: Si os vais, Azul blues, Eres Fresca, Sé Dónde Estas, Guárdalo, Quiero Más... Yo que sé, este disco me gusta entero. Es enérgico de principio a fin, y como decía en uno de los maxi single que sacaron: Escuchar a volumen máximo.

Al año siguiente (1988) sacan el que quizás sea su disco más conocido: Saca La Lengua. Más elaborado, con más instrumentación, algo menos de rock y más tiempos medios, pero igualmente interesante. Nuevamente pegan el pelotazo con una canción: Adiós Papá, que llegará al número uno. También están Qué Vamos a Hacer, El Gurú, Saca La Lengua Para Bailar; y una de mis favoritas: Cuidado Conmigo, un rock que nos remite a su primer disco. Y hasta que punto son chulos que se atreven con Rock del Cayetano, una version de Pata Negra. Desgraciadamente aquí ya si que hay algún tema desdeñable, porque no todo va a ser perfecto.

Para 1990 publican el tercer lp: Sabor Salado. El rock se mantiene pero adoptan por momentos un ritmo más funky. Y cuentan en la producción con John Cale (The Velvet Underground), ahí es nada.
Y así nos encontramos con las trepidantes Sara Ya Tiene Un Amigo y No Me Ha Visto Nadie, la marchosa Contágiame Otra Vez, ese pedazo blues que es Sentí Llamar... Un poco más de todo.

En lo que vino después me pasó como con otro grupo del que hablé hace no mucho, Desconecté de ellos, o ellos no supieron conectar conmigo, no lo sé... Y aún así sacaron algún que otro tema que me resultaba interesante, como Yo detrás, Nunca me olvidaré de ti, Árboles Cruzados o el último éxito del grupo No Puedo Vivir Sin Ti. Admitamos que es un grupo que no tiene medias tintas, o te gusta o lo odias, pero debemos reconocer su trabajo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

La Unión

De entre todo el pop que surgió en los ochenta (y fue mucho) casi puedo decir que La Unión es de los grupos que menos me gustan. A excepción de su primer disco. En él se unían cosas que eran partes importantes de mí mundo: el cine, la literatura fantástica, el misterio, la evocación de otras épocas y lugares, un estilo musical distinto e interesante... El grupo estaba formado como cuarteto, que quedaría en trio pocos años después, y donde los teclados eran parte importante del sonido que desarrollarian en sus inicios.

Todo comenzaba con Sildavia, una alusión a un paraje imaginario, perdido, tomado al parecer de un país que aparece en Las Aventuras de Tintín y que supuestamente se hallaba situado en los Balcanes. Aunque en la historia que nos cuenta La Unión hace referencia a algo más onírico, fantástico... Este supondría su segundo sencillo llegando al número uno en las listas.
A continuación viene una bella metáfora del amor entre dos cuerpos celestes, Eclipse Total. Y tras ella otras dos de amor pero más sordidas: Sangre Entre Tú y Yo y Cabaret. Seguimos con la canción que da título al disco, Mil Siluetas, y los contactos con el más allá como dice en la propia letra.
A mitad del disco aparece uno de los grandes éxitos del grupo, y su primer número uno, Lobo-Hombre en París, basado en un relato del francés Boris Vian sobre un lobo que se convierte en hombre y merodea por los barrios de la Ciudad de la Luz.
Le sigue Todos los Gatos Son Pardos, otro tema que juega con un mundo literario, la confusión y las sombras. Mujer Cosmopolita, para mi, un buen tema pero quizás de los más flojos del disco. Como penúltima canción, Voracidad, un relato interesante sobre un comelibros insaciable y alusiones a sus gustos literarios. Y para cerrar el disco La Niebla, de nuevo una adaptación de otro relato de lo más surrealista (y erótico) de Vian. En definitiva, nos encontramos con un disco genial, con una atmósfera pesada, oscura, por momentos asfixiante, pero muy distinto a cuanto se había hecho hasta ese momento.

Lo que vino después sinceramente no me interesó mucho. Fueron girando hacia un sonido más comercial e incluso discotequero, pinchando por completo lo que en un principio parecía tan prometedor. Aunque realmente es a partir de ahí cuando despegan, así que supongo que fui yo el que se quedó descuadrado. Pero ya solo por este disco valió la pena.

martes, 1 de septiembre de 2015

Nacha Pop

Supongo que para unos músicos con unos cuantos discos a sus espaldas, que habían firmado algunos de los éxitos más importantes del pop español de los ochenta, y ser recordados por el público en general, casi únicamente, por su disco de despedida debe causar cierta tristeza, perplejidad, extrañeza o yo que sé.

Es lo que pasó con Nacha Pop. Y es verdad que eran conocidos, que sus canciones se escuchaban en la radio, que la crítica alababa sus letras y melodías... Pero que tu mayor pelotazo sea un disco en directo, Nacha Pop 80-88, con el que dices adiós es para que se te quede cara de nabo pensando en lo que podría haber venido después y que se quedó en el aire. Es verdad que las principales figuras del grupo, Nacho García Vega y Antonio Vega (primos por cierto), ya empezaban a estar un poquito hartos el uno del otro. Supongo que lo normal para estos casos.
Pese a todo, gran disco el que dejaron estos chicos como despedida. Con una gran colección de canciones, un buen sonido, potente por momentos, y mostrando una gran complicidad con el público asistente.

Si tomamos precisamente ese disco y nos molestamos en ver el cancionero que lo conforma, descubriremos que de su disco de debut hay nada menos que cinco temas. Cinco canciones conocidas que nos hacen caer en la cuenta del inicio arrollador con el que comenzaron, y, pese a ello, casi es un disco que mucha gente desconoce. A muchos les preguntas algo tan simple como cómo es la portada de este disco y no tienen ni la menor idea. Pero este disco es un clásico en sí mismo. Y eso es porque tiene entre sus surcos La Chica de Ayer, clásico entre los clásicos del pop español. Pero no solo eso. Marca el estilo que Nacha Pop va a desarrollar a lo largo de sus ocho años de historia. Su sonido toma mucho de la nueva ola inglesa; dos compositores totalmente opuestos pero complementarios; letras complejas, muy poéticas (sobre todo las de Antonio) pero al mismo tiempo muy bien construidas. En fin, un grupo bien armado.

Así que decir que este disco es importante solo por La chica de Ayer es quedarse corto. Si, además, lo acompañas de algunas canciones que ya hubiesen querido más de uno para sí mismo rematas la jugada. Y ahí nos encontramos Antes de Que Salga el SolSol Del Caribe, Nadie puede PararDéjame Algo... La verdad es que este disco, pese a tener la friolera de treinta y cinco añitos, ha envejecido bastante bien; es muy gustoso de escuchar.

jueves, 30 de julio de 2015

Aquel muchacho larguirucho y de pelo fosco

Resulta curioso que la canción con la que conocí a Gillbert O'Sullivan fue con la que consiguió su último éxito allá por 1980: What's in a Kiss. Antes de ese año no recuerdo absolutamente nada de él. Y hasta bastante después tampoco. Con el paso del tiempo fui descubriendo algunos temas anteriores a ese año que me llamaron la atención. Empezando, por supuesto, por Alone Again (Naturally). Pero reconozco que no es de esos artistas con un tirón grande aunque tiene su aquel.
El chico en sus inicios era discreto. con su cabeza tocada con una gorra, jerséis con la inicial de su nombre, y un aspecto al estilo de un deshollinador inglés o algo semejante. Luego iría cambiando la estética, supongo que se hacía mayor y quería dar otra imagen. En cualquier caso, desapercibido no pasaba.

La cuestión del éxito musical de este irlandés radicaba en unas melodías pegadizas, los tiempos medios y las baladas, siempre con su piano, arreglos orquestales y unas letras romanticonas que sin ser pesadas eran efectivas.
Como decía, mi poco y tardío conocimiento de él fue marcha atrás en su carrera, básicamente la década de los setenta, donde se hizo un hueco en las listas de éxitos con algunos temas bastante sonados. Igualmente he de decir que no tengo ni idea de qué ha hecho después aunque creo que el éxito de antaño no volvió.

Así fui descubriendo, aparte de los grandes éxitos antes mencionados, otros temas como ClaireGet Down; algún que otro sencillo donde aparecían canciones como No Matter How I Try; y un vinilo que cayó en mis manos hace un tiempo del que me gusta especialmente este tema, una tontuna graciosa. Este último es llamativo por formato, y donde encontramos al famoso productor Phil Ramone quien trabajaría en su momento con Paul McCartney, Ringo Starr y Julian Lennon. 

Como nota final una curiosidad. Aunque es más conocido a lo largo de su carrera por su uso del piano, sus inicios en la música se produjeron tocando la batería junto a otro reconocido músico, Rick Davis, uno de los fundadores de Supertramp. Curiosidades de la vida.

miércoles, 25 de marzo de 2015

The New Vaudeville Band

No es la primera vez, ni será la última, en que nos encontremos con que una canción consigue un gran éxito sin que haya una banda real detrás. Esto es lo que pasó en 1966 cuando el tema Winchester Cathedral llegó al número uno en EEUU y al dos en Reino Unido. También en España alcanzó el primer puesto en las listas.
La canción fue compuesta por Geoff Stephens ayudado por músicos de sesión y fue lanzada bajo el nombre de The New Vaudeville Band. El problema vino cuando se le pidió al autor que girase para presentar su éxito, por lo que se vio obligado a montar una banda en la que ninguno de los miembros tenía nada que ver con la grabación original pero que, aún así, defendieron con éxito.
La portada Beatle al estilo Carnaby Street
La gracia de la canción, del estilo musical y de su imagen radicaba en retomar la música de los años veinte y del vodevil. Además, todas esas gracias encajaban bastante bien con el swinging London, la moda de Carnaby Street, etc. Y así duraron un tiempo llegando a sacar un par de discos con algunos temas que conseguirían entrar decentemente en las listas. Pero la gracia se terminó pronto, quizás porque el estilo se quemó antes de lo esperado o porque no daba para más, así que el grupo se disolvió sin conseguir repetir la hazaña de Winchester Cathedral.

Pero Geoff Stephens no fue el único con gusto por la música de los locos años veinte. A Paul McCartney también le tiraban mucho los sonidos del music hall. No en vano toda esa música había sonado durante la infancia del beatle por culpa de su padre. Este había tenido su propia banda en su juventud y posteriormente solía tocar con regularidad en su casa, influyendo directamente sobre su hijo. La primera muestra de dicha influencia quedó patente en When I'm Sixty four, publicada en el Sgt.Pepper pero creada por Macca siendo jovencito. Y la segunda, que apareció en el doble disco blanco y acentuando más si cabe el estilo vodevil, es Honey Pie, que hasta en su inicio recrea el sonido sucio de un gramófono. Al final todo vuelve.

sábado, 14 de marzo de 2015

Una década espiritual

Estando ya cerca una de las fechas religiosas más destacadas del año me ha dado por pensar sobre cierta música que tuvo bastante repercusión en los setenta.
Uno de las aspectos que supuestamente caracterizó a dicha década, y que se había ido fraguando a finales de la anterior, fue la búsqueda de una espiritualidad o misticismo. Porque si no ¿cómo es posible encontrar tanta musiquita de índole religioso en un período de tiempo tan concreto?
Pero ¿qué pasó en dicho decenio para que a mucha gente le diese por buscar "otra cosa"? Hagamos una pequeña valoración.
Los sesenta habían sido realmente espléndidos. Habían supuesto una revolución difícilmente superable en muchos campos. Y también en el terreno espiritual, como es el descubrimiento de las creencias orientales. Así mismo muchos jóvenes creyeron que se podía cambiar el mundo; conseguir la abolición del racismo, la liberación de la mujer y su equiparación con el hombre, la contracultura y el movimiento hippie; y que todo ello unido a la entrada en la edad de acuario traerían cambios de relevancia a nivel mundial... (fumar o no fumar, esa es la cuestión). Pero la década terminó, nada cambió y sin embargo muchos problemas se agravaron. Líderes del pacifismo fueron asesinados, como Luther King; países que se rebelaron contra la opresión son aplastados como Checoslovaquia y su primavera de Praga, media América Latina a tortas, la guerra de Vietnam, el Mayo francés, la tragedia de Biafra, tensión entre URSS y China, el de aquí que está para irse pero se resiste...
Así que dejamos una década con todo lo que pudo haber sido y no fue (aunque hubo mucho y bueno), y entramos en la siguiente con cierto aire de resignación, melancolía, negatividad...

Quizás motivado por todo esto y/o por cuestiones más personales, nos encontramos con personajes famosos que aún tratarían de cambiar metalidades, a los que no les importa mostrar sus creencias místicas o filosóficas como centro para conseguir que la gente vea más allá del mundo material que habitamos. Sin duda uno de los más conocidos fue George Harrison, quien a través (sobre todo) de uno de sus grandes éxitos demostró que se podía hablar de Dios, sea cual sea la religión, usando la música pop para abrir los ojos a la gente. Y luego lo continuó en otros discos.

Ya un poco antes su amigo Billy Preston había intentado lo mismo a través de su disco That's the way God planned it; aunque en este caso, Preston había crecido escuchando y cantando espirituales, lo cual supongo que hace mucho.
Pero no son los únicos. También tenemos a Norman Greenbaum que publica el tema Spirit in The Sky, igualmente de corte cristiano, y que llegaría al éxito en medio mundo.
Y es curioso que estas canciones fueron grandes éxitos, lo cual sería como decir que a la gente de la calle le gustaban y que estaban abiertas a cosas más profundas.

Todo esto se produce entre 1969 y 1970. Pero hay más. Aparece un disco conceptual de opera-rock, Jesucristo Superstar, basado en los últimos días de Jesús y que luego se llevaría al teatro y el cine. El éxito es arrollador, y hasta en España se llevó a los escenarios con Camilo Sesto como prota, y traducido al español.
En 1971, y de manera similar a la anterior pero basada en el evangelio de San Mateo, se estrena en el teatro la obra Godspell. En 1973 llega al cine y al año siguiente se adapta al español debutando en el Marquina.
En 1972 Elvis Presley saca un disco de gospel, el segundo de su carrera. Como no podía ser de otra forma de nuevo arrasa en ventas. ¿Sería por él o por la temática?

Terminando la década el gran Bob Dylan ve la Luz y no va a ser menos que todos los anteriores. Sacó una serie de discos de índole cristiano en un intento de demostrarnos y adoctrinarnos en su nueva fe; el primero de ellos, Slow Train Coming, en 1979. De algo de ese disco ya hablé en otra entrada.
Para terminar, y ya que había mencionado a George Harrison al principio y que fue él quién financió esta última película que voy a citar, traigo a colación una broma, una inmensa broma: La vida de Brian, de 1979. Aunque, en este caso, no creo que sus autores necesitasen mucha ayuda en la inspiración que les llevó a rodar semejante película pero como el tema es el que es he decidido incluirlo. Y aunque sea una gansada no deja de tener su moraleja:


"En la vida hay algunas cosas malas

Que pueden traerte de cabeza

Otras solamente te hacen jurar y perjurar.

Cuando estés royendo el hueso de la vida
No te quejes, da un silbido
Y eso ayudará a que las cosas cambien a mejor...

Y... mira siempre el lado bueno de la vida...
Mira siempre el lado bueno de la vida..."


Resumiendo. En los setenta hubo mucho descubrimiento o redescubrimiento de esa "otra cosa" pero creo que no sirvió para mucho, o a muchos. Porque al final todo quedó en algo comercial, muy bonito y con buen sabor de boca. Pasajero. Y ya está. Y todo pese a ser un momento realmente duro a nivel mundial. El porqué no trascendió a más, pese a tanto empuje, es algo que no me explico. Será que realmente necesitamos algo más de ayuda para tratar de cambiar las cosas porque, la verdad sea dicha, a día de hoy seguimos igual.

sábado, 28 de febrero de 2015

Los Bravos

Hay muchas personas que al hablar de Los Bravos solo se acuerdan del potente tema Black is Black. Y la canción por sí misma lo merece ya que supuso uno de los primeros éxitos (si no el primero) de un grupo español a nivel internacional, y solo por este dato deberían ser tenidos más en cuenta. También es verdad que no volvieron a repetir semejante hazaña y que por ello en otros paises son considerados como un grupo de un solo éxito. Pero en España si que alcanzaron fama con otros temas desde sus inicios en 1966. Y eso que su carrera estuvo plagada de infortunios, malentendidos, cambios de formación...
Con todo, y aparte de la susodicha, otras canciones como La Moto y Los chicos con las chicas también llegaron aquí al número uno. En su tercer lp se recogen las canciones de la película Dame un poco de amor, y entre varias de sus interpretaciones, encontramos unos vídeos de las canciones Bring a Little Loving, de The Easybeats, al más puro estilo psicodélico y comiquero de la época, y Play With Fire And You'll Get Burned a lo Lucky Luke pop. Canciones enérgicas donde las haya, aunque en esta última hasta casi se plagia parte de My Girl de The Temptations. O a mí me lo parece.

Con su estilo beat con toque propio, una voz inconfundible y muchas de sus letras en inglés se ganaron un hueco de importancia en el panorama nacional, aspecto este último que no deja de ser curioso. Y así se fueron manteniendo de una u otra forma, incluyendo películas, hasta su separación en 1976. 
Desgraciadamente parece que fue un grupo que se desinfló antes de lo debido. Quizás esa mala suerte que comentaba antes tuvo algo (o mucho) que ver.
Aún así y como vemos, no es justo que sean recordados por una sola canción. Desgraciadamente somos de memoria frágil.

viernes, 13 de febrero de 2015

The Sweet

Al recordar en la entrada anterior a Suzy Quatro, me ha venido a la memoria otro de los grupos del glam rock de los setenta: The Sweet.

Durante bastante tiempo tuve a este grupo de cara a la pared por culpa del sencillo que me los dio a conocer y que puedes ver a la derecha. Su tarjeta de presentación ante mi persona fue una canción totalmente bubblegum, con ese toque calypso, pegadiza sí, pero insustancial como un chicle más que masticado (increible cómo hilo). ¿Esa era la cara A que presenta a un grupo de rock? Afortunadamente su cara B mostraba algo totalmente distinto, mucho más duro y potente, en la línea de lo que entendía que debía ser el glam rock.
Así que ante esta disfunción musical estos chicos quedaron relegados a un segundo plano en mi memoria y al fondo de la estantería en que se encontraban. Pero nada dura eternamente. Tiempo después, al abrir las orejas pude decubrir otros temas suyos que me hicieron volver a prestarles atención: Ballroom BlitzBlockbusterTeenage Rampage y su gran éxito Fox on the run. Desgraciadamente tampoco llegarían mucho más lejos. Una pena.

Así es como estos chicos consiguieron rehabilitarse ante mis ojos, aunque más tarde que pronto, he de decirlo. Lo que sigo sin entender es cómo pudo ponerse de moda esa manera de vestir.

domingo, 8 de febrero de 2015

Suzy Quatro

Rock, cuero negro, bajista y... mujer. Encontrar todo esto unido a día de hoy no nos parece raro, hacerlo dentro de la década de los setenta si que lo era. Pero existían. O al menos una que abrió el camino a otras que no tardarían en aparecer. Suzy Quatro fue la representante de todas ellas. Esta norteamericana de Detroit se inició muy pronto en la música gracias a su familia aunque empezaría a tener éxito cuando cambió su país por Inglaterra y comenzó su carrera en solitario. Gracias a la dupla Chapman/Chinn que le proporcionaron singles perfectos para la radio llegaría a los primeros puestos de las listas con temas como Can the Can48 CrashDevil Gate Drive. Más tarde, y algo más sosegada, vinieron If You Can't Give Me LoveStumblin' In con Chris Norman... Los setenta fueron suyos, pero como tantos su estrella musical fue decayendo. Todavía está en activo y sacando discos ¡Qué mujer!

Mi primer contacto con esta rockera fue a través de este disco de 1974 que puedes ver y del que en un principio pensaba que el nombre hacía referencia al cuarteto; hasta que supe que era "simplemente" el nombre de ella. Y esa "simpleza" me hizo verla con otros ojos, porque que una mujer consiga por sí misma hacerse un hueco en un mundo tan de hombres como es el rock dice mucho (y bueno) de ella.

Como no podía ser de otra manera nuestra amiga hizo su versión de un tema Beatle para su primer disco. Con ella te dejo.

miércoles, 21 de enero de 2015

Eric Clapton

A nuestro buen amigo Eric Clapton le han llamado muchas cosas y algunas no precisamente buenas. Probablemente una de las que más le duela (y también a mí) es que se ha aprovechado del talento de otros para prosperar. Que en el fondo siempre ha sido un protagonista secundario, de lujo, pero secundario. Como si a base de rondar siempre por ciertos círculos terminaba por entrar en proyectos de interés, o porque por conocer y caer en gracia a músicos consagrados conseguía sacar tajada. Como si él por si solo no valiese.
Quizás no se haya prodigado demasiado como compositor y muchos le conocimos gracias a canciones compuestas por otros, pero ha terminado por dejar unos cuantos éxitos propios y ajenos con su toque particular. Y no solo eso, ha formado parte de lo más reconocido del blues, y por derecho propio: los Bluesbreakers de John Mayall, Yardbirds, Cream, Blind Faith...

En los primeros setenta su vida personal practicamente toca fondo pero logra coger el toro por los cuernos. Se rehace y, después de muchas idas y venidas, consigue varias cosas. Primero, levantarle la esposa al bueno de George Harrison; segundo, dejar a un lado algunas adicciones peligrosas; y, por último, meterse en el estudio consiguiendo facturar un disco, 461 Ocean Boulevard, que incluirá su primer número uno en EEUU, I Shot the Sheriff. Este pelotazo servirá a su vez para lanzar a su creador Bob Marley al estrellato. En general el disco sigue sonando al blues que ha hecho Clapton desde siempre, pero ahora se añaden toques de soul, rock y, por supuesto, reggae. Si buscas al guitarrista famoso quizás no sea este disco el más apropiado; ahora bien, si andas tras un puñado de buenas canciones interpretadas por un gran músico, eso ya es otra cosa. Un disco para escuchar despacito.

miércoles, 7 de enero de 2015

Cadillac

He estado escuchando dos discos que hacía mucho que no pasaban por el plato, los dos primeros lps que sacaron Cadillac.Y la verdad es que la escucha empezó con un poco de reparo. No tenía muy claro si su sonido iba a ser el que recordaba cuando se colaban por aquella radio de los ochenta. Porque ya se sabe lo que pasa con muchos de los discos de esa década, que no aguantaron el paso del tiempo.

Pero empecemos por el principio. Para quien no conozca el grupo hablo de cuatro señores con experiencia musical que a principio de los ochenta se juntan con la idea de hacer un pop fresco, limpio y con unas voces bien engastadas. Entre sus fundadores se encuentra José María Guzmán, ex-integrante de Solera; Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán; y Módulos. Sacaron cinco discos entre 1981 y 1986. Conozco básicamente los dos primeros y algún tema más posterior. De su deriva hacia el funky y el tecno, y aquel escarceo que tuvieron con el Festival de Eurovisión, me dejaron más bien frío. Su éxito en general fue relativo, quizás porque no estaban muy en sintonía con la pujante movida madrileña.

En su primer disco Pensando en tí no suenan tan ochenteros, pese a una carátula que nos indica lo contario, con unos colores muy fluor; y en el que su sonido predominan las guitarras, una batería pura y dura, así como estribillos pegadizos. Tiene temas muy apañados como Si faltas túSe ha cruzado un tontoY te vasVivir sin dinero, esta última casi un himno de los ochenta. Para mí es un disco bastante interesante y una lástima que haya caido en el olvido.

Y el segundo, no diré que es una continuación del primero porque creo que ya se van notando algunos cambios en su sonido. A destacar la canción que da título al disco, Llegas de madrugada; y su gran éxito Soy un soñador, adaptación del I'm a believer de Neil Diamond y que grabaron los Monkees.

En fín, que el regusto que me ha quedado ha sido bastante más dulce de lo que esperaba. Una pequeña satisfacción.