Los Beatles y yo. Música y de todo un poco.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Ya no se escriben cartas

Andaba yo a vueltas con el bueno de Sergio Makaroff cuando saltó en el pc su canción Color en el Blanco. El tío suele hilar letras inteligentes, con grandes dosis de humor e ironía. Y escuchando lo de "Se va acabar lo de tantos papeles viajando de aquí para allá..." me dio por pensar en cómo se ha abandonado el envío de cartas, de tarjetas postales... y en que era un tema muy recurrente en las canciones, sobre todo en las de amor. Si se hace un poco de memoria es fácil recordar temas basados en ellas. Sin ir más lejos ahí tenemos a los Beatles que en sus inicios ya mandaban cartas de amor como P.S. I Love You o reinterpretando el éxito de las Marvelettes Please Mr. Postman al tiempo que le ponían la cabeza loca al pobre cartero. Pero no solo estas. Entre las perlas escondidas en el Beatles Anthology nos encontramos una versión poco conocida de Buddy Holly también dedicada al mundo postal: Mailman, Bring Me No More Blues. Primero le dan la brasa al cartero por una cosa y después por todo lo contrario. Jóvenes, quién los entiende.

Curiosamente por la misma época estaba Elvis también a vueltas con el cartero en su canción Return To Sender. Espero que no fuese el mismo porque si no menuda papeleta le había caído al pobre hombre.

Pero antes de que todos estos chicos cantasen a las bondades postales ya estaba la chilena Monna Bell enviando algún que otro Telegrama, cosa que hoy en día creo que ya ni se utiliza.

A finales de los sesenta y principios de los setenta, primero The Box Tops y después Joe Cocker, estuvieron también peleando por una carta. Y sorprendentemente es la misma, aunque por momentos no lo parezca.

Igualmente en esos primeros setenta teníamos a Nino Bravo con sus Cartas Amarillas, de aquellos tiempos en que la correspondencia todavía se guardaba y amarilleaba por el paso del tiempo.

Joan Manuel Serrat publicó una canción a moda de carta abierta en los ochenta, y no precisamente de amor, y que desgraciadamente sigue teniendo toda la vigencia: A Quien Corresponda.

Cambiando de tercio, en los noventa aparece el rey de la bachata y el merengue, el dominicano Juan Luis Guerra (reconocido beatlemaníaco por cierto) con su canción Carta de Amor. No solo nos cuenta el contenido de la misiva sino que además nos especifica los signos de puntuación. Te canta, te enseña y lo bailas ¿qué más quieres?

Finalmente, y no por que no haya más canciones dedicadas al asunto sino por cerrar el tema, vamos a citar a Mikel Erentxun que sacó en su disco El Corredor de la Suerte una estupenda canción titulada, mira tú por dónde, Cartas de Amor (Cuando No Hay Amor). Luego realmente no sería una carta de amor sino de desamor ¿no?

En cualquier caso recuerden siempre que si no podemos mandar una carta por falta de sello siempre podemos enviar un mensaje en una botella. El problema es que a mí el mar me pilla retirado.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Duncan Dhu

La década de los ochenta resulta sorprendente por muchas cuestiones. Un ejemplo patente de lo que hablo es el grupo que traigo hoy. En un momento en el que la situación musical en el País vasco se encontraba bajo el punk, amén de muy politizada, es francamente singular que apareciera un grupo tan antitético como Duncan Dhu. Un trío tocando en acústico y bajo los esquemas del rockabilly; guitarra, contrabajo y caja. Muy básico todo. Y muy limpio. Y así suenan, sencillos, sin casi ningún aderezo.

Todo eso es lo que muestran en su primer disco de solo seis temas "Por Tierras Escocesas", con una canción que destaca por encima de todas y que les hace coger impulso ante el público: Casablanca. Ahora bien, si nos atenemos al estilo musical, poco tiene que ver con el nombre del grupo, el título del disco o la foto de portada, porque el único aspecto relativo a estas cuestiones que serían las gaitas no asoman hasta la tercera canción, precisamente la que da nombre al disco, y no vuelve aparecer nada similar. Pero bueno. Otra canción francamente interesante pero que pasa un poco inadvertida es Fin de Amor, un recuerdo total y absoluto a los clásicos rockeros de los cincuenta. En cualquier caso es un buen inicio para el grupo, con un esquema interesante, pero al que parece faltarle un hervor.

Cosa distinta es su segundo disco: "Canciones". Más completo, mejor acabado y con el que consiguieron romper en la escena musical poniendo su nombre muy alto. Continúan con su estilo propio basado en el rockabilly pero ya tienen hay algo distinto. Parece que han dado con la tecla para asaltar las listas de ventas. Siguen los textos de corte literario, algún que otro éxito prestado de los setenta, reminiscencias del cine  con influjo de los Pekenikes y unos cuantos éxitos bien conocidos por todos como Cien Gaviotas, No Puedo Evitar (Pensar En Ti), Esos Ojos Negros... Un muy buen disco. Y su consagración como grupo. Después vendrían otros logros pero eso ya es otra historia.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Hugo Montenegro

Con todo este revival por parte del cine norteamericano de llevar a la gran pantalla películas basadas en series de éxito de los sesenta y sesenta del tipo James Bond como Misión Imposible, Superagente 86, Los Vengadores, he descubierto una que no conocía: The Man from U.N.C.L.E., que en su día en España se denominó El Agente de CIPOL, y en su actualización al cine ha pasado a ser Operación U.N.C.L.E. No termino de entender esa mania en España de cambiar el título original. La película es entretenida, está bien ambientada, con buenos momentos de acción y algunos guiños a la produccción televisiva de los sesenta.

En fin, que viendo la película me llamó la atención la banda sonora musical que se despliega a lo largo de todo el film, en la que se realiza un repaso indirecto a aquellas bandas sonoras de grandes del cine de espías y detectives como la saga 007, La Pantera Rosa... Y el culpable es en gran medida el compositor Daniel Pemberton que nos traslada con bastante acierto a aquellas de los sesenta.
Pero no solo él. Indagando resulta que aparecen algunos nombres de interés como Roberta Flack, Nina Simone, Louis Prima, y... Hugo Montenegro, personaje que muchos desconocen en España, y que puso la música utilizada en la serie original y que también aparece aquí, aunque sufre una revisitación por parte de Pemberton.

Montenegro fue director de orquesta, compositor y arreglista que trabajó sobre todo para el cine y la televisión, al estilo de otro gran músico del que ya hablamos aquí, Henry Mancini. Curiosamente uno de sus grandes éxitos fue la versión que hizo de "El Bueno, el Feo y el Malo", original de Ennio Morricone. Es uno de los representantes del easy listening al que confería su toque distintivo con el uso de instrumentos eléctricos y un coro. Pero si por algo debe ser recordado es por ser uno de los grandes impulsores del sintetizador Moog, utilizado en muchas de sus composiciones, convirtiéndose en uno de los precursores de la música electrónica. Curiosamente, pese a este hecho, su nombre ha caido en el olvido (si es que para algunos alguna vez tuvo interés). En el disco que puedes ver a la derecha se aprecia el estilo que desarrolló tanto del uso del sintetizador en Moog Power como de ese sonido más asequible en More Today Than Yesterday.

Habrá quien recuerde el sintetizador Moog porque puede escucharse en discos de los Rolling Stones, de los Doors o de los Byrds, pero sobre todo porque aparece en Abbey Road de los Beatles. Pero hay otro dato curioso con respecto a la película; y es que Daniel Pemberton, en su afán por atrapar ese sonido tan sesentero, no se le ocurrió otra cosa que grabar la banda sonora en el Estudio Dos de Abbey Road y así aprovechar los elementos técnicos que el propio estudio le brindaba. Con un par.
Como seguro que hay alguno que no recuerda como suena un moog tal cual recordar este éxito.

Rematando. Para los que le gusten este tipo de películas es muy divertida y la música es perfecta. Así que venga, a disfrutarla. Y un recuerdo para el señor Montenegro.

viernes, 23 de octubre de 2015

Los Ronaldos

Allá por 1987-88 me tocó, como a tantos, hacer el servicio militar. Y mira por dónde pasó lo que tenía que pasar. Casi todos mis amigo se quedaron en Toledo o Madrid menos un servidor. Destino: Cerro Muriano, Córdoba ¡Hay que joderse!
La verdad es que la p... mili no me sirvió para mucho. Bueno sí, para escuchar música. Mucha música. Me grabé en casete, entre otros, el Abbey Road de los chicos estos de Liverpool y me pasaba muchas tardes con ellos. Afortunadamente ahí estaban para hacer la cosa más llevadera.

Pero no fue lo único que escuché. Por esta época salió un grupo nuevo, distinto, fresco e irreverente: Los Ronaldos. Se presentaron con un disco muy rockero, con canciones cortas (como todo buen rock), potentes y directas, muy guitarreras, unas letras... llamémoslas curiosas, y una portada sencilla, como la música que hacían. Para algunos se convirtieron en los nuevos Rolling Stones patrios. Y otros muchos solo recuerdan de su primer disco aquella canción llamada Sí, Sí; que es verdad que resulta políticamente incorrecta, pero reconzcamos que es todo un trallazo de rock and roll. Pero aquí hay más que esa canción: Si os vais, Azul blues, Eres Fresca, Sé Dónde Estas, Guárdalo, Quiero Más... Yo que sé, este disco me gusta entero. Es enérgico de principio a fin, y como decía en uno de los maxi single que sacaron: Escuchar a volumen máximo.

Al año siguiente (1988) sacan el que quizás sea su disco más conocido: Saca La Lengua. Más elaborado, con más instrumentación, algo menos de rock y más tiempos medios, pero igualmente interesante. Nuevamente pegan el pelotazo con una canción: Adiós Papá, que llegará al número uno. También están Qué Vamos a Hacer, El Gurú, Saca La Lengua Para Bailar; y una de mis favoritas: Cuidado Conmigo, un rock que nos remite a su primer disco. Y hasta que punto son chulos que se atreven con Rock del Cayetano, una version de Pata Negra. Desgraciadamente aquí ya si que hay algún tema desdeñable, porque no todo va a ser perfecto.

Para 1990 publican el tercer lp: Sabor Salado. El rock se mantiene pero adoptan por momentos un ritmo más funky. Y cuentan en la producción con John Cale (The Velvet Underground), ahí es nada.
Y así nos encontramos con las trepidantes Sara Ya Tiene Un Amigo y No Me Ha Visto Nadie, la marchosa Contágiame Otra Vez, ese pedazo blues que es Sentí Llamar... Un poco más de todo.

En lo que vino después me pasó como con otro grupo del que hablé hace no mucho, Desconecté de ellos, o ellos no supieron conectar conmigo, no lo sé... Y aún así sacaron algún que otro tema que me resultaba interesante, como Yo detrás, Nunca me olvidaré de ti, Árboles Cruzados o el último éxito del grupo No Puedo Vivir Sin Ti. Admitamos que es un grupo que no tiene medias tintas, o te gusta o lo odias, pero debemos reconocer su trabajo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

La Unión

De entre todo el pop que surgió en los ochenta (y fue mucho) casi puedo decir que La Unión es de los grupos que menos me gustan. A excepción de su primer disco. En él se unían cosas que eran partes importantes de mí mundo: el cine, la literatura fantástica, el misterio, la evocación de otras épocas y lugares, un estilo musical distinto e interesante... El grupo estaba formado como cuarteto, que quedaría en trio pocos años después, y donde los teclados eran parte importante del sonido que desarrollarian en sus inicios.

Todo comenzaba con Sildavia, una alusión a un paraje imaginario, perdido, tomado al parecer de un país que aparece en Las Aventuras de Tintín y que supuestamente se hallaba situado en los Balcanes. Aunque en la historia que nos cuenta La Unión hace referencia a algo más onírico, fantástico... Este supondría su segundo sencillo llegando al número uno en las listas.
A continuación viene una bella metáfora del amor entre dos cuerpos celestes, Eclipse Total. Y tras ella otras dos de amor pero más sordidas: Sangre Entre Tú y Yo y Cabaret. Seguimos con la canción que da título al disco, Mil Siluetas, y los contactos con el más allá como dice en la propia letra.
A mitad del disco aparece uno de los grandes éxitos del grupo, y su primer número uno, Lobo-Hombre en París, basado en un relato del francés Boris Vian sobre un lobo que se convierte en hombre y merodea por los barrios de la Ciudad de la Luz.
Le sigue Todos los Gatos Son Pardos, otro tema que juega con un mundo literario, la confusión y las sombras. Mujer Cosmopolita, para mi, un buen tema pero quizás de los más flojos del disco. Como penúltima canción, Voracidad, un relato interesante sobre un comelibros insaciable y alusiones a sus gustos literarios. Y para cerrar el disco La Niebla, de nuevo una adaptación de otro relato de lo más surrealista (y erótico) de Vian. En definitiva, nos encontramos con un disco genial, con una atmósfera pesada, oscura, por momentos asfixiante, pero muy distinto a cuanto se había hecho hasta ese momento.

Lo que vino después sinceramente no me interesó mucho. Fueron girando hacia un sonido más comercial e incluso discotequero, pinchando por completo lo que en un principio parecía tan prometedor. Aunque realmente es a partir de ahí cuando despegan, así que supongo que fui yo el que se quedó descuadrado. Pero ya solo por este disco valió la pena.

martes, 1 de septiembre de 2015

Nacha Pop

Supongo que para unos músicos con unos cuantos discos a sus espaldas, que habían firmado algunos de los éxitos más importantes del pop español de los ochenta, y ser recordados por el público en general, casi únicamente, por su disco de despedida debe causar cierta tristeza, perplejidad, extrañeza o yo que sé.

Es lo que pasó con Nacha Pop. Y es verdad que eran conocidos, que sus canciones se escuchaban en la radio, que la crítica alababa sus letras y melodías... Pero que tu mayor pelotazo sea un disco en directo, Nacha Pop 80-88, con el que dices adiós es para que se te quede cara de nabo pensando en lo que podría haber venido después y que se quedó en el aire. Es verdad que las principales figuras del grupo, Nacho García Vega y Antonio Vega (primos por cierto), ya empezaban a estar un poquito hartos el uno del otro. Supongo que lo normal para estos casos.
Pese a todo, gran disco el que dejaron estos chicos como despedida. Con una gran colección de canciones, un buen sonido, potente por momentos, y mostrando una gran complicidad con el público asistente.

Si tomamos precisamente ese disco y nos molestamos en ver el cancionero que lo conforma, descubriremos que de su disco de debut hay nada menos que cinco temas. Cinco canciones conocidas que nos hacen caer en la cuenta del inicio arrollador con el que comenzaron, y, pese a ello, casi es un disco que mucha gente desconoce. A muchos les preguntas algo tan simple como cómo es la portada de este disco y no tienen ni la menor idea. Pero este disco es un clásico en sí mismo. Y eso es porque tiene entre sus surcos La Chica de Ayer, clásico entre los clásicos del pop español. Pero no solo eso. Marca el estilo que Nacha Pop va a desarrollar a lo largo de sus ocho años de historia. Su sonido toma mucho de la nueva ola inglesa; dos compositores totalmente opuestos pero complementarios; letras complejas, muy poéticas (sobre todo las de Antonio) pero al mismo tiempo muy bien construidas. En fin, un grupo bien armado.

Así que decir que este disco es importante solo por La chica de Ayer es quedarse corto. Si, además, lo acompañas de algunas canciones que ya hubiesen querido más de uno para sí mismo rematas la jugada. Y ahí nos encontramos Antes de Que Salga el Sol, Sol Del Caribe, Nadie puede Parar, Déjame Algo... La verdad es que este disco, pese a tener la friolera de treinta y cinco añitos, ha envejecido bastante bien; es muy gustoso de escuchar.

domingo, 23 de agosto de 2015

Kisses on the bottom

Reconozco que cuando me enteré que Macca había sacado un disco de versiones jazzy me rechinaron un poco los dientes. Y que yo haga una reseña de este disco a estas alturas y que ha sido calificado por muchos como una pequeña cagada de su autor puede resultar al menos una cagada también por la mía, pero para reseñar los discos buenos ya hay otros. Y como a mí el jazz siempre me ha gustado pues ya está.
Cuando lees un poco del porqué lo hizo las cosas van cuadrando un poco. O al menos a mi me lo parece. Que si la vuelta a sus orígenes, la influencia de su padre... ese estilo que ya había dejado patente en sus días de beatle.


Sinceramente me gusta, con diferencia, respecto a sus trabajos con Fireman, a los que no quito su aquel pero que sí me parecen una extravagancia. Y lo comparo con esa faceta distinta porque ambos trabajos se salen de lo que suele hacer habitualmente. Hago lo que me da la real gana porque para eso soy Paul McCartney. Y chimpúm.

Hay quien reprueba la necesidad de un disco suyo de estas características. Hay quien critica su voz, supuestamente dotada para el rock pero no tanto para el jazz. Yo llevo años escuchando como Bob Dylan arrastra su voz por los escenarios y lo considero más criticable que esto.

En cualquier caso el tío logra reunir un gran elenco del mundo del jazz encabezado por Diana Krall. Y por el lado más pop-rock enrola a Eric Clapton, Joe Walsh (ex-Eagles y cuñado de Ringo Starr), Stevie Wonder...
Lo que no tengo tan claro es que si para hacer un disco de standars de jazz no podría haber elegido algún tema más conocido por la audiencia, pero como a fin de cuentas quien firma el disco es él pues ha metido aquello que tenía un significado relevante para sí mismo.

Así que si quieres al Macca de las grandes ocasiones no lo busques en este disco. "Solo" te enseña sus gustos musicales de infancia, pero muestra una parte de lo que luego plasmó en sus composiciones, porque esto estuvo diseminado a lo largo de su obra. Es innegable. Y tan malo no será que obtuvo una gran acogida por el público y hasta consiguió un Grammy. Aunque viendo a quién y qué otorgan este premio ya no sé si es positivo o negativo.

Hay un par de composiciones al estilo del disco realizadas por Pablito. La canción My Valentine es una de ellas. Se presentó con un vídeo llamativo y basado en el lenguaje de signos. Dicen los entendidos que se cometieron algunas "faltas de ortografía". No lo sé, porque no sé leer en tal lengua. Pero el vídeo en sí opino que tiene bastante fuerza. Y el disco tiene su gracia, creo.