Los Beatles y yo. Música y de todo un poco.

martes, 19 de mayo de 2020

Un estado pandémico

Cuando se viven situaciones a las que uno no está habituado, momentos difíciles, extraños, de los que pueden echar por tierra el buen juicio o el poco seso que uno tiene, hay veces que aquello que puede parecer trivial es precisamente lo que viene a sentar de nuevo las bases del equilibrio interior de cada uno. No necesariamente quiere decir que ello sea la solución al problema, pero si representa una pequeña epifanía. Porque es verdad que estamos siempre tan ocupados en cosas tan "serias" que al final te encuentras que la vida va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes (¿dónde habré oído yo esto antes?).

En fin, que hay veces que todo aquello que creemos tan seguro, tan inamovible, se va al garete. Aparecen monstruos, minúsculos, pero monstruos al fin y al cabo, que te dicen que pueden contigo, con tu vida y con todo si ellos quieren. Pero tú vas y no te dejas; y les dices que no podrán contigo; y que, además, tienes miles de amigos que van a la par que tú y no te hacen sentir solo. Mientras tanto te pones a cubierto, te alejas de todo y tu existencia se reduce a unos pocos metros cuadrados alrededor. Así que la vida se constriñe, te oprime. Pero no llega la sangre al río. No, porque siempre hay algo que vuelve a ensanchar tus pulmones ¿Qué lo hace?

Pues que pese a tu enclaustramiento tratas de seguir con tus obligaciones, porque hay que comer, y comer todos los días. Te pones a ello tal y como llevas haciendo desde hace varias semanas. Y, aquí viene lo bueno. Desde el principio, casi todos los días, al empezar la jornada se oye el canto de un pájaro a través de la ventana. Es lo que tiene vivir frente a un parque. Pero ¿qué pájaro es? Pues un mirlo. E inequívocamente en mi cabeza suena una canción al tiempo que el mirlo de mi parque canta. Y ahí se ensanchan mis pulmones y todo se ve mejor.
"You were only waiting for this moment to arise. Blackbird fly."


El vídeo muestra la grabación a dúo entre un señor de Liverpool y un mirlo de Toledo. Aunque el mirlo es un poco rockstar y canta cuando le da la gana. Teniendo en cuenta que no se ha llevado ni un poco de alpiste tampoco va a firmar un recital. Es lo que hay, amigos.

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